dame el corazón,
dame un beso intenso en la habitación.
Dame una mirada,
dame una obsesión,
dame la certeza de este nuevo amor.
Dame poco a poco tu serenidad,
dame con un grito la felicidad de llevarte a la cima del cielo,
donde existe un silencio total,
donde el viento te roza la cara, y yo rozo tu cuerpo al final.
Y llevarte a la cima del cielo,
donde el cuento no puede acabar,
donde emerge sublime el deseo, y la gloria se puede alcanzar ...



Adair Tishler Dodge
